Un teclado para tablet puede alimentarse de maneras muy distintas, y de eso depende todo lo que viene después: cada cuánto hay que enchufarlo, si envejece o no, qué pasa si lo guardas meses en un cajón y cuánto te va a durar antes de empezar a dar la lata. Si acabas de comprar uno o estás a punto de hacerlo, vale la pena entender cómo funciona la energía por dentro antes de ponerse a cargarlo a lo loco.
Primero: saber qué tipo de alimentación lleva el tuyo
No todos los teclados para tablet se cargan igual. En realidad, hay tres familias bien diferenciadas y conviene identificar la tuya antes de nada.
- Teclados que se alimentan de la propia tablet, mediante un conector de contactos (Smart Connector en iPad, pogo pin en Samsung y en algunos Surface). No tienen batería propia: cuando los acoplas, chupan corriente directamente del aparato. Esto es cómodo porque te olvidas de cargarlos, pero hace que la tableta se descargue un pelín antes, sobre todo si usas retroiluminación.
- Teclados Bluetooth con batería recargable por cable (USB-C normalmente). Son los que más se parecen a un teclado de ordenador: tienen celda de litio dentro, piloto de carga y aguantan semanas o meses según el modelo.
- Teclados Bluetooth con pilas, de botón o AAA, no recargables. Aquí no hay nada que enchufar: cuando se agotan, se cambian. Algunos modelos de Logitech, por ejemplo, trabajan así con pilas de botón y dan autonomías muy largas porque el consumo es bajísimo.
Si no tienes claro cuál es el tuyo, mira la ficha. En la sección de teclados Bluetooth para tablet suele venir indicado tanto el tipo de alimentación como la autonomía estimada, y en la explicación sobre cómo se conecta un teclado a una tableta tienes el detalle de cada sistema.
Los teclados que viven de la tablet: menos lío del que parece
Los modelos con Smart Connector o pogo pin no tienen botón de encendido ni cable propio. En cuanto los enganchas, funcionan. La energía la saca el teclado del contacto físico con la tablet, así que no hay batería que se degrade dentro del teclado: la que se gasta es la de la tableta.
Lo único que tienes que vigilar aquí son los contactos metálicos. Si se ensucian con grasa de los dedos o con pelusas del bolso, la conexión falla y el teclado parece roto cuando no lo está. Se limpian con un paño seco, o apenas humedecido con alcohol isopropílico, nunca empapado. Ni agua a chorro ni productos agresivos, que oxidan los pines.
Si notas que la tableta te dura claramente menos desde que usas el teclado, baja la retroiluminación o apágala cuando haya buena luz. Es, con diferencia, lo que más consume. En los modelos con niveles ajustables (muchos Logitech los traen, hasta dieciséis pasos) puedes dejarla al mínimo útil.
Los Bluetooth recargables: cómo tratarlos para que duren años
Aquí entra en juego la química de las baterías de litio, que es la misma que usan los móviles. Y la regla de oro es sencilla: al litio no le gustan los extremos. Ni cargarlo al cien por cien y dejarlo así semanas, ni descargarlo del todo y olvidarlo meses en el fondo de un cajón.
Lo que ocurre por dentro, resumido: cada vez que la celda sube a tope de voltaje, los materiales del interior se desgastan un poco. Cuando baja a cero y se queda ahí tiempo, pasa parecido pero por el otro lado, y en casos extremos la celda se queda tan descargada que la electrónica de protección la bloquea y ya no vuelve a cargar. Por eso el consejo práctico es:
- Cárgalo cuando le haga falta, sin esperar a que se vacíe: al litio le sientan bien las cargas parciales.
- Si vas a guardarlo mucho tiempo sin usarlo (un viaje largo, un cambio de curso, lo que sea), déjalo cargado más o menos a la mitad, no lleno ni vacío.
- Desenchúfalo cuando llegue al cien por cien si puedes. No es un drama dejarlo toda la noche porque llevan corte automático, pero cuanto menos tiempo pase a máxima tensión, mejor envejece.
- Evita cargarlo con el teclado muy caliente, por ejemplo recién sacado del salpicadero del coche en verano. El calor combinado con la carga es lo que peor sienta al litio.
Usa un cargador normal de móvil o tablet. No hace falta carga rápida y, de hecho, cargarlo despacio es mejor para la celda.
Los que llevan pilas: cambio limpio y nada más
Los teclados con pilas de botón (CR2016 o CR2032 habitualmente) o con AAA tienen una ventaja clara: no hay batería que envejezca. Cuando se gastan las pilas, las cambias y a seguir. Algunos modelos tipo folio duran años con las mismas pilas con uso moderado, porque el chip Bluetooth de baja energía apenas tira corriente cuando no estás tecleando.
Tres cosas que conviene tener en cuenta:
- Cambia todas las pilas a la vez y de la misma marca. Mezclar una vieja con una nueva descompensa el conjunto y dura menos.
- Si vas a dejar el teclado parado meses, sácalas. Las pilas de botón rara vez fugan, pero las AAA alcalinas sí lo hacen con el tiempo y, cuando el líquido llega a los contactos, el teclado se queda inservible.
- Apaga el teclado con el interruptor físico si lo tiene. Muchos entran en reposo solos, pero el interruptor corta del todo y estira la vida de las pilas de forma apreciable.
Señales de que la batería está empezando a fallar
En los recargables, los síntomas típicos son que la carga aguanta mucho menos que al principio (si antes te daba dos semanas y ahora dos días, hay desgaste real), que el teclado se apaga de golpe aun marcando carga, o que tarda muchísimo en completar la carga. En los de pilas, el aviso llega con teclas que se repiten solas, conexión Bluetooth intermitente o retroiluminación titilando.
Si el teclado es del tipo que se alimenta de la tablet, lo que falla no es "su" batería (no tiene) sino los contactos o la tableta. Mira primero los pines y, si están limpios, prueba a reiniciar la tableta antes de dar por muerto el teclado. Para dejarlos limpios, sigue cómo limpiar el teclado de la tablet.
Guardar, transportar y limpiar sin estropear nada
El calor es el enemigo silencioso. Dejar el teclado dentro del coche al sol, encima de un radiador o pegado a la ventana en agosto castiga la batería mucho más que usarlo a diario. El frío extremo también, aunque es más raro: con frío intenso rinde menos y no conviene cargarlo por debajo de cero; se recupera al atemperarse.
Para la limpieza del teclado en sí, paño de microfibra ligeramente humedecido, nunca spray directo sobre las teclas. Si cae líquido encima, desconéctalo o apágalo cuanto antes, dale la vuelta y déjalo secar varias horas antes de volver a usarlo. Para elegir bien el modelo, en la comparación entre teclado con funda y teclado suelto explicamos qué formato aguanta mejor los golpes del día a día, y en la guía para medir la tablet tienes cómo asegurarte de que el teclado encaja antes de empezar a preocuparte por la batería.
Con estos hábitos un teclado recargable aguanta sin problema varios años en buena forma, y uno de pilas puede pasarse media vida en el escritorio sin que te acuerdes de él más que para cambiarle las pilas de vez en cuando.